• Karen Andrea Taborda Benavides

Cómo conocer Brasil transformó mi vida

Vivir una experiencia de intercambio es de las experiencias más significativas que podamos tener, por eso hoy traemos la historia de Vanina Balza, actual Vicepresidenta de prácticas profesionales de AIESEC en USAL, un voluntariado donde cada acción se hizo desde el alma:


Para empezar, debo decir que este viaje empezó cuando vi una publicación en el grupo de Facebook de mi facultad para ganarme una beca de Intercambio en el extranjero, por lo cual me inscribí y asistí a las reuniones dónde me hicieron muchas entrevistas y talleres en grupo que me hicieron flashear totalmente, pues me retaron a salir de la zona de confort desde el minuto 0.


Y aunque no gané la beca finalmente, la vida me premió por haber participado por lo que obtuve una media beca que utilicé para irme de intercambio a Salvador en Brasil, principalmente porque siempre me había parecido atractiva y porque mi mamá siempre había querido ir.


Eso sí, con el ánimo de vivir y sentir la experiencia desde otro lado de la moneda, decidí hospedar una chica, ayudandome a no crear expectativas de mi viaje y entendiendo que durante ese tiempo podría pasar cualquier cosa, por lo que cuando viví mi propio intercambio disfruté cada sorpresa que encontraba.


Sorpresas que no tardaron en llegar pues desde el host tuve suerte, ya que durante el primer día me quedé en casa de mi buddy que me fue a recoger y al otro día fui a donde mi host en donde se estaba hospedando también una chica de argentina, fueron personas generosas y copadas, con las que fuimos a conocer una playa cercana y un pueblito aledaño apenas llegué al lugar.

Frente a lo que fue mí trabajo voluntario, puedo decir que trabajaba en una ONG donde dábamos clases a chicos los lunes, miércoles y viernes de 12 a 18 años y los martes y jueves a los más chicos. Estábamos cargado de un grupo de trabajo muy lindo que nos ayudaba a sortear la suerte y afrontar los desafíos que vivíamos, como el no haber dado clases nunca y que al final todo se haya dado de manera natural.


En cuanto a las sorpresas, destaco mucho el hecho de quitarme el prejuicio de que si alguien es de un país diferente al mío, ellos iban a actuar diferente, hasta el punto en que ellos son la misma clase de estudiante que yo fui en mi facultad o en el colegio, haciendo las mismas cosas que yo cuando estuve en su lugar años atrás.



Otra sorpresa que definitivamente valoro es la relación con la directora de la fundación porque es una persona muy buena sobretodo porque me recordaba a mí abuela y el cariño que proyectaba a mí. Ambas tenemos una anécdota en común y es cuando pisé una vez a una rata y me sentí re mal al punto de llegar llorando al trabajo y cuando ella me preguntó qué había sucedido ambas terminamos llorando por la sensibilidad hacia los animales.


Yo antes de irme extendí mi pasaje porque quería asistir a carnaval y también quería despedirme de amigos que aún no terminaban su experiencia y de la gente de la fundación que es maravillosa, fue una de las cosas más difíciles porque aunque espero volver no sé si en realidad va a suceder.



Finalmente, si hablo sobre los amigos que hice, pienso que hacerse amigos viajando es algo muy lindo porque haces una conexión rápida y fuerte, siempre sin ataduras y perjuicios, disfrutando todo a cada segundo, la muestra es que yo nunca me sentí sola.

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