• Jose Scarano

Cuando la llama del proposito se enciende

¿Alguna vez pensaste qué es el liderazgo? ¿Y qué podemos hacer con él? O mejor dicho, ¿quiénes podríamos llegar a ser desarrollando liderazgo?


Imaginemos que somos un fósforo, y que en nuestro entorno hay miles de ellos.

¿Qué sucedería si te prendieras? Poco a poco comenzarías a encender a los demás y así las otras personas generarían lo mismo. Entonces, en este punto nos preguntamos, ¿qué queremos encender en el otro? ¿qué impacto queres dejar en los demás?


Dirán, ¿por qué es importante dejar algo? ¿por qué ser conscientes de lo que podemos provocar?

Porque siendo conscientes de eso podemos cambiar y ayudar a muchas personas como también a nosotros mismos.


Quiero contarles sobre la experiencia de Agustina, ella fue miembro de AIESEC desde 2015 hasta 2018.

Realizó su primer intercambio en el verano de 2017 en João Pessoa, Brasil.

Eligió un proyecto de educación que trabajaba con niños y adolescentes de 3 a 16 años.

Antes de ir, no sabía qué hacer con mi carrera, no le encontraba un sentido.

Tuve una experiencia increíble y al volver, me di cuenta de que quería orientar psicología hacia el área de educación, de que eso era lo que realmente me apasionaba.”

En Octubre del mismo año, tuvo la oportunidad de ir como embajadora a Perú con una beca, en donde realizó otro proyecto en una cárcel de jóvenes: “Abrí todas las pestañas de las oportunidades (podía elegir entre 17 proyectos), justo al lado mío se encontraba una chica que era de Perú y cuando vio el segundo proyecto que abrí gritó: “MARANGUITA! ¡Eso es una cárcel de allá!”

Ni lo pensé. No lo necesitaba.

Cerré todas las pestañas y aplique: quedaba un lugar y el proyecto comenzaba en Febrero 2018”.

Seis semanas se convirtieron en 4 meses en los cuales Agus encontró su “lugar de impacto”, encontró la causa a la cual ayudar.



Podemos contribuir a muchas causas y desde varios lugares pero la real ayuda es cuando también significa algo para uno mismo, cuando sabes que realmente le estás alegrando el día a alguien más y que esa acción también nos alienta a construir un propósito, a construir el por qué hago lo que hago.



Ella no solo ayudó a los niños y niñas en Perú, sino que luego decidió impactar en Argentina: “Cuando volví a Argentina sabía que tenía que encontrar la manera de comenzar a trabajar como lo estaba haciendo en Perú. El tema era ver por dónde empezar.


Teniendo en claro su propósito, a finales del 2018, presentaron el proyecto y conformaron lo que hoy es: De los muros a la acción, un proyecto de extensión interdisciplinario conformado por más de 30 estudiantes y egresadxs de distintas carreras de la UNLP (Universidad Nacional de La Plata). Lo que hacen es desarrollar talleres de motivación emprendedora junto a jóvenes de 14 a 20 años que se encuentran privados de su libertad y brindan mentorías personalizadas a quienes están próximos a salir en libertad o ya se encuentran fuera.



¿Cuánto podemos lograr teniendo un propósito y reuniéndonos con las personas que buscan un mismo objetivo? Cada acción es una decisión y cada decisión nos conduce a distintos caminos en los cuales vamos aprendiendo y conociéndonos a nosotros mismos.

Nadie nace sabiendo y teniendo la certeza de lo que quiere, por eso es importante que nos demos lugar a mirar a un costado, ver qué o quién tenemos al lado y que podemos hacer con y por eso. Saber que no estamos solos es el principio.


Cada vez que hablamos del proyecto, todxs se sorprenden de lo rápido que escalamos y de que no contábamos con ningún recurso pero sin embargo eso no fue impedimento para lograr todo lo que logramos hasta ahora. Pero no fue suerte ni magia. Eso es lo que AIESEC te enseña: a hacer con los recursos mínimos, a encontrarle siempre una solución a todo y, por sobre todas las cosas, a trabajar en EQUIPO. Siempre. Nunca es un logro personal, siempre es un logro colectivo, que compartimos entre todxs y nos impulsa a ir cada vez más lejos.


Vemos como en la experiencia de Agustina, cada viaje y encuentro con diversas personas la impulsó y motivó a iniciar su emprendimiento, a rodearse de personas que compartan su misma idea y que voluntariamente luchen día tras día por ese fin.


Encontró su vocación y el camino por el cual lo iba a lograr y decidió comenzar a luchar por buscar que más jóvenes tengan más oportunidades al momento de salir del encierro.

Poder encender esos fósforos de su alrededor.


Esa experiencia es fiel reflejo de una de las cosas que AIESEC me enseñó y que intentó llevar como bandera a donde sea que esté: agregarle “aún” a cada frase: No lo sé hacer aún (pero si pregunto, investigo, y lo pongo en práctica, pronto lo sabré hacer). Nunca nadie lo hizo aún (pero si nos organizamos y ponemos todo de nosotrxs a eso, entonces podremos hacerlo).

Y esto, por más cliché que parezca, es lo que me impulsa a hacer día a día lo que hago”.


Cuando nos preguntamos, cuál es nuestro propósito, nos referimos a ¿Cuál es tu causa? ¿Cuál es tu creencia? ¿Porque te levantas todos los días a la mañana? Y la respuesta no es sencilla ni rápida de responder. Es algo que lleva tiempo y mucho trabajo y que también no es fijo, que por el contrario, se va transformando a medida que pasa el tiempo. Todo empieza con tú POR QUÉ .


Entonces, ¿Qué nos gusta hacer? ¿A qué o a quién nos gustaría ayudar? ¿qué nos apasiona? ¿qué huella queremos dejar en los demás? y lo más importante, encontremos un propósito por el cual cada día nos levantemos, esa llama que se enciende!


Siempre suena más lindo en palabras, pero ¿por qué no cuestionar y animarse a emprender este camino? Tu camino.


Si queres vivir una experiencia como la de Agustina, elegí tu propósito para el 2021 en aiesecargentina.org/global-volunteer


Por Julieta Malanga, La Plata-Argentina

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