• Jose Scarano

El cambio en la experiencia



Brayan llegó a Buenos Aires el 1 de diciembre del 2019 a las 9 de la noche desde Arequipa, Perú, después de viajar casi 3 días en colectivo, para hacer su voluntariado en el Banco de Alimentos.


Lo conocí personalmente en nuestra primera trainee meeting. Un chico muy tímido, que estaba un poco asustado por lo grande que era la ciudad, no hablaba mucho y casi no sonreía.


Les pregunté a todos qué era eso que querían lograr en su vida que todavía no había pasado, cual era su gran objetivo. Brayan me respondió, “me gustaría sentir felicidad, porque es algo que todavía no me paso y me gustaría saber que se siente”. Todos nos miramos, sin saber que responder. Esa noche no pude dormir.





En la segunda semana de su experiencia me escribió una compañera suya de la ONG, preguntándome si había posibilidad de encontrarle otro host a Brayan, porque no se sentía cómodo en donde estaba.


Lo hablé con él y me dijo que no me preocupara, que si, no estaba muy cómodo, pero que se aguantaría mientras yo seguía buscando casas.

Le falle, no pude conseguirle un cambio, pero se la banco.


A lo largo de su intercambio, Brayan me escribió diciendo que se perdió 4 veces, que lo habían estafado en el cambio de dinero y que se iba a regresar una semana antes a Arequipa porque cerraron su universidad, además de que ya no contaba con mucho dinero para seguir costeando su experiencia en Buenos Aires.


Luego de tantos traspiés, llegó el momento del cierre de experiencia, los dos solos.

Para mi sorpresa, me comentó que ya se manejaba muy bien en la ciudad, que amaba el trabajo en la ONG e iba a extrañar mucho los amigos que hizo ahí, que ya no tenía miedo a conocer nuevas cosas, que había aprendido a adaptarse.


Su experiencia lo transformó radicalmente, se lo veía mucho más animado, con ganas de tomar nuevos desafíos. Nos saludamos con un abrazo y me prometió que seguiríamos en contacto.


Tres días después, en el trabajo, recibí un whatsapp: “Hola Maru ya estoy en el colectivo. ¿Recuerdas en la primera meeting que te dije que quería encontrar la felicidad? Bueno, la encontré en mi experiencia en Buenos Aires, muchas gracias por todo a vos y a los miembros de AIESEC”.

Me largue a llorar. Si, en el trabajo. Llore mas de media hora.


Lo habíamos logrado, Brayan se iba feliz, había cambiado su vida y a mía.

Me lleve una hermosa sorpresa cuando tuve el cierre con sus compañeros de ONG, que me contaban llorando cuánto lo extrañaban, que siempre era el del mejor humor en el grupo, que los hacia reír todos los días y lo mucho que se noto su falta esa ultima semana.


Después de conocer a Brayan entendí mucho más el WHY de AIESEC, entendí que como miembros de AIESEC impactamos mucho más de lo que pensamos en nuestros intercambios.

Si logramos que cada experiencia cambie vidas, como cambio la vida de Brayan, estamos en el camino correcto.


Si queres ser parte del impacto que generamos en el mundo, unite a aiesec ingresando en aiesecargentina.org/unite

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