• Lourdes Juncal Perez

Empoderar a otros: la experiencia de Belén

Con el objetivo de alcanzar la paz y el pleno desarrollo del potencial humano, AIESEC impulsa a los jóvenes a desarrollarse a través de experiencias prácticas. Como organización creemos en el liderazgo joven como la llave del cambio, la solución fundamental para diversas problemáticas actuales.

A través de los distintos programas y proyectos, el voluntario desarrolla cuatro cualidades de liderazgo: ser un ciudadano global, ser orientado a soluciones, el autoconocimiento y empoderar a otros.


Vivir una experiencia de intercambio es una oportunidad de crecimiento y de aprendizaje que debe ser compartido y es por eso que queremos contar la historia de Belén Amaya, actual Vicepresidenta del área de intercambios salientes de Tucumán, quien realizó su voluntariado en Cuenca, Ecuador.



Cuando elegí donde sería mi experiencia, no tenía dudas, quería ir a Ecuador. Yo había recibido en mi casa a chicas provenientes de ese país y la verdad es que tenía muchas ganas conocer su cultura de primera mano, era algo que me llamaba mucho la atención y me llenaba de preguntas.

Con respecto al proyecto, entre todas las posibilidades, decidí buscar uno en el cual pudiera utilizar mi experiencia y mis conocimientos, asociando lo que estudié, Administración de empresas, y lo que había aprendido en AIESEC. Así fue que en enero de este año realicé mi Global Volunteer, en Cuenca, Ecuador, trabajando en el proyecto llamado YANAPANAKU en la Fundación María Amor, la cual funciona como casa de acogida y apoyo para mujeres y niños que viven violencia de género e intrafamiliar.

Como voluntaria, sabía que tenía distintas responsabilidades y funciones, por ejemplo, apoyar en las principales actividades de la institución, crear campañas para recaudar fondos y suministros con la ayuda de la ONG y dar a conocer la función de la misma. Pero cuando llegué, mi primera semana se basó en observar acoplándome a su rutina; traté de aprender sobre el lugar, su estructura, su papel; tomé notas de todo lo que veía y leía y me di cuenta que mi trabajo se iba a fundamentar en otro de los objetivos, el ayudar a mejorar sus procesos y tiempos, quería construir un plan de acción que pudiera ser implementado y funcione como estrategia para el crecimiento interno de la ONG y su sustentabilidad.


El cambio y el desarrollo personal fue inevitable, durante todo mi trabajo en la Fundación conocí realidades muy diversas, cosas que nunca había escuchado o imaginado, vivencias muy duras, historias que marcan y aunque solo seas oyente te llevan a reflexionar sobre aquello que conoces. Hoy puedo decir que cumplí mis propósitos, esos que escribí en mi libreta en el seminario de integración, una sesión que se da al llegar al destino y los que llevaba desde aquí. Conocí la cultura que tanto me llamaba la atención; implemente lo que conocía para crear una forma de ayudar a la organización, un plan que hasta ahora se utiliza; adquirí nuevos conocimientos, di a conocer Argentina y Tucumán y cambié como Belén.

La experiencia me regaló muchas cosas. Me llevo amigos de todos lados del mundo, la ternura particular de uno de los nenes que vivía en la fundación y el amor de 2 familias ecuatorianas, la familia de una de las chicas había venido antes a Tucuman y mi familia Global, las personas que durante esas 6 semanas me trataron como una más brindándome un cariño inmenso.

Esto fue un poco de la historia de Belén, aquello que la movilizó, lo que se propuso y obtuvo y los recuerdos que formó. Es a través de estos relatos cuando podemos dimensionar los beneficios de una Experiencia con AIESEC, es aquí donde nos damos cuenta el impacto que podemos generar con nuestras acciones, y lo que puede generar en nosotros.

Belén desarrolló y pulió todas las cualidades de liderazgo pero sobre todo dos:

El autoconocimiento, nos permite entender y vivir en base a nuestros valores personales y explorar aquello que nos apasiona.

Empoderar a otros, es aquello que nos permite comunicarnos efectivamente en diversos ambientes, desarrollar a otros y así, juntos, podemos comprometernos para alcanzar grandes metas.

¿Puedes imaginar lo que sucedería en el mundo si cada joven alcanza este desarrollo?


Hacé realidad tu intercambio, desarrollate con aiesec.

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