• Jose Scarano

¿Por que ser parte de AIESEC?

¿Alguna vez te preguntaste por tus metas de vida? Sí. Seguramente muchas personas dicen: “mi sueño es este y lo voy a conseguir así”.

Yo, en cambio, he pasado por distintas etapas en mi vida que, viéndolo ahora, son sueños cumplidos: Viajé a Irlanda a los 17 años para estudiar inglés y vivir sola un año. Me mudé a 8 horas de mi familia a los 18 años para poder estudiar gastronomía. Hice mis papeleos para viajar sola de Venezuela a Argentina para estudiar pastelería y me quedé.


Cualquiera ve eso y dice: “¡Qué envidia! ¡Qué suerte!”. Pero no me siento así, no fue “suerte”.

Fue esfuerzo, pero no mío, el esfuerzo de mis padres que querían que yo me educara.


Hace un par de noches miré atrás, revisé todo lo que he hecho en mi vida para localizar algo por lo cual pudiese decir “Es por esto, esta es mi pasión”... y no encontré nada.

Nada que me motivara, que me diera a entender que ese algo era lo que me llenaba. Terminé llorando cuando me di cuenta de que hice cosas con la idea de que eran “lo que me gustaba”, solo para llenar ese vacío y poder suplir las expectativas de ser alguien.


¿En este punto les voy a decir “AIESEC llenó mi vacío”? No, este no es un sueño pintado de rosa, pero sí diré que me ayudó; me ayudó un montón convertirme en AIESECer.

¿Por qué? Les cuento...


Acepté entrar en AIESEC por distintas razones (me dejé llevar por la corriente).

Poco antes de ingresar me dicen: “vas a ser líder de equipo”. Tragué en seco.


Esa primera experiencia fue un DESASTRE. Entré en un área que se caía a pedazos.

Que estaba a dos palabras de ser cerrada por el presidente de mi comité porque no le veía futuro alguno: porque no éramos SUSTENTABLES.

Y yo estaba ahí tipo: “¿En qué demonios me metí?”.


La remé, y la remé fiero. No sabía nada de cómo se manejaban los procesos, nada de lo que era liderar personas u organizar trabajo, mucho menos dar reuniones o estar pendiente de que las cosas sucedan.

Yo era la persona que no destaca en las fiestas, porque siempre está en una esquina sin hablar con nada ni nadie. No estaba hecha para liderar a nadie, yo no estaba hecha para AIESEC.


Pero… Tuve toda la ayuda que necesité. Y yo misma me sentaba a leer y a escuchar webinars, a preguntar TODO lo que no entendía. Empecé a implementar todo, pero con mi propia impronta.

Logré superar el promedio nacional de muchos procesos: los miembros que lideré fueron los mejor educados, con la tasa más alta de satisfacción en sus áreas de trabajo, y logré que fuésemos el equipo más activo y mejor destacado.



A estas alturas (ya en otro puesto dentro de la organización), yo es que apenas comienzo a abrir los ojos y decir: “WOW, me parece que sí hice un cambio”.


Yo no me fui de intercambio, yo no tenía las herramientas para trabajar a la mano, yo tuve que escarbar y educarme por mi propio esfuerzo para quedar satisfecha, y planeo mejorar aún más este nuevo semestre. Ya empecé educando a 8 nuevos miembros este mes.

¿Y tú? ¿Tienes la garra para desafiarte a ti mismo?


Esta es la experiencia de Arianna Mata, Team Leader de AIESEC en UBA.

Si queres desafiarte como ella, unite a aiesec haciendo click acá


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